25 mayo, 2011

Culpabilidad

 
Tiempo ha desde el último suspiro de mis dedos al escribir tediosos versos, rodeando temas que mi sobrecargada mente no es capaz de procesar, ya no existe velocidad, ya no quedan ansias de término a poner en un futuro incierto lleno de variables desconocidas y de incógnitas aún por descubrir, los deseos se convirtieron en polvo y la incertidumbre llenó el espacio, ya no quedaban estrellas, las luces se apagaron, pero ahora vuelvo aquí para voverlas a encender.

Reuní todo el polvo de mis deseos y con mis lágrimas hice las estrellas que faltaban en mi espacio, concentré mis esfuerzos en un futuro alternativo, y me dispuse a mirar a las estrellas, pero el polvo y las lágrimas no brillan, no tienen luz. Pero había luz, un cielo lleno de estrellas y una gran luna iluminándolo todo, y mi sorpresa fue grande, tan grande que mi corazón casi escapa de la prisión de mi pecho, y mientras intentaba retenerlo me dí cuenta que hacía tiempo que se había ido. Hacía tiempo que iluminaba el cielo, llenándolo de estrellas y con la gran luna en el centro.

Todo esto es lo que tu haces conmigo, y eres tú la única culpable, no te preocupes por la distancia tan sólo leeme, escucha mi voz, es mi forma de estar siempre junto a ti, teniendo siempre tanto que decirte y tanto que darte, ni un millón de kilómetros podrían separarme de ti, aunque existan aviones y coches si no pudiera caminaría hacia ti, porque tu, tu eres la única culpable