Sentí una sensación cálida en mi mejilla, los primeros rayos del sol se filtraban a través de la ventana. El comienzo de un nuevo día, el despertar de mi "rutina". Me levante lentamente y me erguí en la cama. Mis pies rozaron el frio suelo y la sensación me pareció bastante brusca pero no desagradable. Como todos los días mi mente empezó a reaccionar, a actualizar los recuerdos y a cargar el programa establecido. Pero hoy tenía la impresión de que iba a ser un día diferente. Y lo fue...
Mientras mi mente empezaba a funcionar, y procesaba todos aquellos pensamientos. Una luz brillante como el sol cruzó mis ojos. Al principio no sabía bien que podía haber sido, y miré atónito a mí alrededor en busca de dicha luz, no la encontraba, y la idea vino sola, la luz no estaba fuera, estaba dentro de mi cabeza.
Entré en una especie de shock sorprendido y la vez curioso de qué era aquello. Liberé mi mente y busqué esa luz, no la encontré. Me dí cuenta de que aquello que ví no era una simple luz, era una revelación. Una parte de mi mente se negaba a mi rutina, se cuestionaba mis métodos, y se preguntaba por qué hacía siempre lo típico.
Entré en un estado de trance donde mi mente no hacía más que cuestionarse a sí misma. Porque un camino y no otro, porque una acción y no otra. Empecé a cuestionarme todo lo que en mi vida daba por sentado, todo aquello por lo que vivía, todo aquello en lo que creía.
Desesperado me dí cuenta de que no tenía seguridad alguna de mis creencias y que mis principios me abandonaban, no sabía si lo que hacía era correcto o si estaba provocando un mal al mundo. Todos los malos recuerdos acudieron a mi mente sin ser llamados para demostrarme como mi camino no había sido el más correcto y como mis acciones habían tenido sus graves repercusiones.
Me estaba traicionando a mí mismo, estaba rompiendo los moldes en los que se había forjado mi personalidad desde que tengo uso de razón. Me encontraba sólo en un mundo del que desconocía todo. Las pocas ataduras a mis ideas se perdieron en mi mente, y ni los buenos recuerdos de mi camino salvarme pudieron ya.
Asustado y aturdido por la magnitud de los pensamientos en mi mente, corrí, pero no sabía a dónde, era algo de lo que no podía escapar, no encontraba refugio por más que los buscará me di cuenta de que era algo que, quisiera o no, tendría que afrontar.
Comencé a reflexionar a luchar conmigo mismo, a generar una batalla mental, de la cual no estaba muy seguro de que fuera a ganar, me aferre con la mayor fuerza a mis principios y mis creencias y los defendí hasta el final, cuando la batalla comenzó su recta final, no sabía muy bien que pasaba, pero vi que las tornas de mi lado no estaban. Estaba perdiendo mi propia batalla, y la fuerza de mis principios me abandonaban, surgieron las ideas de venganza, de maldad. Todas ellas apoderándose de mi, pero justo en el último momento, cuando toda esperanza había perdido, cerré los ojos con fuerza esperando la sentencia final. Cuál fue mi sorpresa al abrirlos y encontrarme sentado en mi cama, en la mañana temprano iniciando lo que yo consideraba mi "rutina"....

Me alegro mucho que hayas decidio publicar jeje
ResponderEliminarY sigue asi porque tus textos transmiten.
Y nada que escribas mucho mas
bsss