15 abril, 2010

Ultimo Suspiro

Y se rindió, abandonando todos sus sueños, renunciando a todo aquello que soñó siempre, y se conformó, creyó que no lo conseguiría, que no lograría aquello que tanto quería. Vivió todos sus años con la duda, atormentándole, robándole los sueños. Cada día era igual que el anterior, todos vacuos, carentes de sentido, tan solo sueños y tiempo perdido. Perdió la alegría, las ganas de vivir, perdió su orgullo su fuerza y todo aquello por lo que siempre quiso vivir, tan solo supo retirarse, tan solo se supo rendir.

Y tan sólo en sus últimos días comprendió que en esta vida hay momentos en los que luchar y momentos en los que rendirse, que nunca hay que abandonar para conseguir aquello que sueñas, que has de vivir cada día como si fuera el último. No dejar piedra sin mover en tu camino, jamás abandonar a tus amigos, porque cada mañana es un regalo, para que vivir con miedos, dejarlos atrás es el paso primero. Decir adiós al ayer y olvidar los recuerdos que no te dejan avanzar. Porque cada segundo cuenta, no hay otra oportunidad, vivir siempre de manera única porque no habrá una segunda vez.

Pensar que es tu último día en este mundo, perdonar a todos los que te dañaron, luchar por encontrar a esa persona especial con la que siempre soñaste. Nunca es demasiado tarde para dejar tu marca, tu legado, en corazones necesitados. No es tarde para mirar a las estrellas, no dejes que nada se interponga en tu camino, porque no existe el destino. Todo aquello que merece la pena, merece la lucha que hay que pagar por ello. Todo lo comprendió en su último momento, y para él ya es tarde. Pero ¿Y para ti?

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