27 diciembre, 2010

Vértigo

Mientras el eco de mis miedos resuena en mis oídos, no puedo más que sentir como el vertigo se apodera de mí, no siento mas que las nauseas que me provoca las alturas a las que miro desde el punto álgido de mi vida, me siento alto, sobrepasando los límites mismos de la realidad, sabiendo a ciencia cierta que cuanto más altura más dura es la caída y tan sólo esperando que el daño no sea grave y que pueda volver a subir.


Pero el vertigo me paraliza, me impide seguir subiendo, tan sólo sé que cuanto más alto más feliz me encuentro, la altura te da perspectiva, te permite ver las salidas, los problemas se vuelven irrisorios, insignificantes y por supuesto, minúsculos. Por eso aprendí a volar, a alzar el vuelo, pero no aprendí la lección más importante.Saber volar no consiste en levantar el vuelo y liberar la mente, es más bien la habilidad de permanecer en el aire el mayor tiempo posible...

No hay comentarios:

Publicar un comentario