31 diciembre, 2010

Ventanal

No hago más que contemplar el paisaje que se muestra ante mí, su cielo azul inmenso moteado de manchas blancas iluminado por una gran esfera dorada que inicia la belleza de lo que veo a continuación,  una dorada pradera llena de cultivos de trigo, que tostados al sol bañan de dorado toda mi visión, haciendo contraste con el blanquecino azul del cielo.


Abrí mis ventanas esperando que parte de la belleza existente fuera pueda entrar dentro, y quizás mejorar mis sentimientos, pero al abrir mi ventana tan sólo entraste tú, y lo teñiste todo de  un sólo sentimiento, amor. Que se apoderó del interior, y ya nunca volvió a salir.


Y ahora cuando abro mis ventanas ya no me importa más el exterior, tan sólo espero verte a ti en mi alféizar esperándome y manteniendo abierta mi ventana, la ventana a mi alma.

No hay comentarios:

Publicar un comentario