Ya no queda lugar que conozca en mi corazón, perdí la noción de mi propio interior, y no encuentro el camino a seguir. ¿Qué pensarías de mí ahora? Solía ser tan afortunado, tan fuerte, tan orgulloso y ahora no queda nada. Siempre me recuerdas que todo eso sigue ahí, y yo nunca te he dado las gracias por ello, y es por todo eso que te quiero.
Pero hoy me consumo, espero que no para mal, que mañana consiga levantar, que encuentre siempre ese camino, ese que tu no haces más que mostrar, a mis cansados ojos, a mi triste corazón, a mi desgastado espíritu.
El ángel de mis pesadillas, tú que arrojas luz donde no queda nada, que me recuerdas que bajo tanta ira, dolor y soledad quedan los campos donde mi mente encuentra paz.
Por eso rezo, espero el milagro, no puedo dormir, tan sólo abro mi boca para siempre pedir, que consiga el sueño, que mi ángel me lleve allí…
No hay comentarios:
Publicar un comentario