Curiosa naturaleza la de uno de los llamados 5 elementos con el que tanto identificamos el amor, fuego. Ardiente brasa que consume el oxigeno que nos permite vivir, transformándolo en calor, calor que puede reconfortarnos en los más aciagos días. Abrasadora metáfora que identificamos con amor, un amor puro y candente, cómo las llamas al bailar en la hoguera de nuestras almas.
Es curiosa la naturaleza, porque el fuego quema, se consume a sí mísmo, daña y contamina su alrededor si se descontrola y cuando se apaga puede volver a surgir. Una sola brasa, un soplo de viento, y volverá a arder. Resistiendose a abandonar la existencia.
Metáfora que no paro de sentir, cómo el fuego hallo en mí, y cómo hay días que lo siento apagado, extinto, pero tan sólo con un soplo de tí, vuelve, vuelve a resurgir, y aquello que piensas que has perdido, vuelve a vivir en tí, algo inextingible, un fuego tan fuerte, que da miedo dejarlo salir...

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