Aquél que ama, ya ha perdido y nunca jamás volverá a perder, es un premio sin victoria, una lucha perdida y sin final, una derrota sin consecuencias, un devenir de sentimientos contradictorios, lágrimas que nunca tocarán el suelo, siempre deslizandose a ras de una superficie rugosa llamada amor, risas mudas entrevistas en sonrisas medias, agudeza mental en la mente de los ingenuos. Es siempre un principio, pero nunca es un final.
Años rápidos y días lentos, una sensación como ninguna otra, un espejismo de nosotros mismo en donde no existen espejos. Dejando todo a un lado saltamos a correr hacia un vacío sin miedo a las alturas y mientras caemos no gritamos, no perdemos y por supuesto nunca tememos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario