Con los años me dí cuenta de que las canciones toman otro significado, y que las palabras pesan cada vez más, una mera insinuación conlleva miles de caminos distintos de los cuales apenas somos conscientes cuando insinuamos. Ahora cierro los ojos sin miedo y pensar en lo que puedan decir los demás, me lanzo al vacío y siento cada palabra, cada verso y cada estrofa... Me paro a saborear el momento sin tener prisa, porque aunque esta vida es corta cada momento es único y tienes que dedicarle su momento, incluso a aquellos que nos hieren, porque si no has sido herido nunca, jamás sabrás lo buenos que son los momentos felices. En esta vida tan caótica y frenética en la que el tiempo apremia yo pido un respiro, pido a la gente que retorne la originalidad de su propío camino y admiro a aquellos que saben pararse a disfrutar, cada uno a su manera.
También comprendí que para mi el escribir es algo más, porque la mayoría de las veces no sé que es lo que siento hasta que lo escribo, y escribo cosas que no sabía que sentía, es una revelación momentanéa, un remanso de claridad. Si, es posible que me llamen loco, pero prefiero esta locura de claridad y disfrute, antes que la caótica, cruda y frenética realidad...
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