Son sólo tres acordes de una guitarra lo que necesito para demostrarte cuanto anhelo el momento pasado, aquel en el cuál me dí cuenta que no podía respirar sin tí, que mi corazón aleateaba en una habitación vacía llena de momentos intranquilos y miradas vacías carentes de sentido, donde los sentimientos no dan cabida a la imaginación, la cual es la única que me permite verte cuando no estás. El cuarto acorde lo dedicaré a saborear el recuerdo, dejando que todo vuele, y volver a empezar.
22 febrero, 2011
Melodías
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