Nubarrones acercandose en el horizonte y con el corazon en un puño, me entregué a la tormenta dejé que destruyerá todo lo que cree una vez y entre tanta destrucción me encontré, encontré los resquicios de esperanza que tuve una vez chamuscados entre el tronar de relampagos y cansado me senté.
Deje reposar mi malherido cuerpo, rendido, por haber luchado, por haber perdido...
Y sin saber como pierdo todo aquello que una vez fuí, para sólo convertirme en una masa amorfa de odio, resignación y pena exhalando oscuridad por todos los poros de mi piel y dañando a todo lo me rodea.

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